MUJERES DE PALABRA

Muestra de Escritoras Chilenas
(Antología)
AUTORA: Josefina Muñoz Valenzuela
AÑO: 2009
EL ÚLTIMO RECADO
AÑO: 2009
EL ÚLTIMO RECADO
a Gabriela y Lucila
Esta que se perdiera
de la mano del ciervo en esta orilla,
y a solas se escribiera,
y a si misma Gabriela
y Mistral se nombrara y se sabía...
Esta que fue Lucila,
espigando en la luz la patria entera.
Ala de selva lírica
flor de pan y poesía,
de mi Chile celeste colmenera.
De la mano del ciervo te venías,
de la mano del ciervo ya te ibas,
el último recado,
en ángel deshojado
y en ronda de maíz y golondrina.
Llevada por el viento.
Arcángel, potestad y cielo abierto,
Gabriela, la divina.
-¿Escuchas el recado,
el último recado
desatado en las graves elegías?
El último recado
tu ciervo lo dibuja en la neblina,
y en el viento volando,
siempre verde tu canto
el último recado se escribía...
De la mano del ciervo distraída,
angélica, perdida.
¡Tan arcangel, tan viento, tan Gabriela,
tan eterna en tu reino y tan Lucila!
EN RECUERDO
Porque tenía el corazón alegre
y un palomo dormido en la garganta,
amé la nota de su frase tierna
y aún me pena en el alma su recuerdo.
Porque era dulce, irónico y lejano
y el viento se enredaba en sus cabellos,
porque aromaba el canto y endulzaba
la espina que en la rosa me ofrendaba...
Porque gusté con él las noches pálidas
y sorprendimos juntos el encanto
de un beso bajo el agua...
Porque era triste a veces
e inundaba mi alma de tristeza,
porque me amaba tierna, inmensamente
y nunca dijo nada.
Por eso su recuerdo es como un cíngulo
de apretadas estrellas en mi alma...
Esta que se perdiera
de la mano del ciervo en esta orilla,
y a solas se escribiera,
y a si misma Gabriela
y Mistral se nombrara y se sabía...
Esta que fue Lucila,
espigando en la luz la patria entera.
Ala de selva lírica
flor de pan y poesía,
de mi Chile celeste colmenera.
De la mano del ciervo te venías,
de la mano del ciervo ya te ibas,
el último recado,
en ángel deshojado
y en ronda de maíz y golondrina.
Llevada por el viento.
Arcángel, potestad y cielo abierto,
Gabriela, la divina.
-¿Escuchas el recado,
el último recado
desatado en las graves elegías?
El último recado
tu ciervo lo dibuja en la neblina,
y en el viento volando,
siempre verde tu canto
el último recado se escribía...
De la mano del ciervo distraída,
angélica, perdida.
¡Tan arcangel, tan viento, tan Gabriela,
tan eterna en tu reino y tan Lucila!
EN RECUERDO
Porque tenía el corazón alegre
y un palomo dormido en la garganta,
amé la nota de su frase tierna
y aún me pena en el alma su recuerdo.
Porque era dulce, irónico y lejano
y el viento se enredaba en sus cabellos,
porque aromaba el canto y endulzaba
la espina que en la rosa me ofrendaba...
Porque gusté con él las noches pálidas
y sorprendimos juntos el encanto
de un beso bajo el agua...
Porque era triste a veces
e inundaba mi alma de tristeza,
porque me amaba tierna, inmensamente
y nunca dijo nada.
Por eso su recuerdo es como un cíngulo
de apretadas estrellas en mi alma...
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